viernes, 12 de marzo de 2010

HERMANOS DE SANGRE POR J.L. MELERO

Hermanos de sangre de Ramón Acín
José Luis Melero Rivas
(Presentación del libro en la Biblioteca de Aragón, Zaragoza, 6 de marzo de 2007)


Vamos a comenzar fuerte, con pegada, que esla forma de comenzar: Ramón Acín es un gran escritor, uno de los más importantes escritores aragoneses.¿En qué me baso para hacer una afirmación tan tajante?
Primero, en algo tan subjetivo y parcial como que esmi amigo desde hace ya tantos años que he perdido la cuenta y a mí me parece un escritor estupendo.
Segundo, en su trayectoria. Ramón, además de ser un gran dinamizador cultural, ha escrito artículos, crítica, ensayos, novelas, cuentos. En realidad ha frecuentado casi todos los géneros, excepto la poesía (que es un hombre de la montaña y ahí cultivan poco la sensiblería).
Y tercero, en que ha escrito un libro sobre la guerra y se ha hecho heredero de una larga tradición. Algunos de los más grandes escritores aragoneses han escrito sobre la guerra. Hagamos para comprobarlo un repaso histórico y cronológico de autores aragoneses que han publicado libros en los que la guerra civil es la trama central:
Sender publicó Contraataque, de la que primeramente se editó en forma de folleto uno de sus capítulos, Primera de Acero, por las Ediciones del Quinto Regimien - to en 1937, y luego en 1938 el texto completo publicado por las Ediciones Nuestro Pueblo, controlada estrechamente por el Partido Comunista. En la novela se narran las peripecias de Sender durante la guerra en el mes de mayo en Madrid, en Guadarrama, en el Alto del León, en Andalucía...
José Antonio Giménez Arnau publicó en Madrid El puente en 1941 y La colmena en Buenos Aires, en 1945, seis años antes de que Cela publicara la suya con el mismo título. Este hecho provocó un incidente entre ambos autores, que se zanjó con el envío de un ejemplar del libro de Cela dedicado a Giménez Arnau en estos términos: A José Antonio Giménez Arnau, dueño de «La Colmena», con el sincero afecto de su cazador furtivo.
A Giménez Arnau le pareció suficiente. La guerra está también presente en ambas novelas. El socialista exiliado Romualdo Sancho Granados publicó 98 horas. Escenas de la guerra de España en 1944. De 1949 es El rey y la reina de Sender, que éste dedicó fervorosamente a su hermano Manuel, el alcalde de Huesca asesinado por los sublevados. Narra la pasión de Rómulo, el jardinero, por su señora, la duquesa de Arlanza, a quien mantiene escondida en el torreón del palacio ocupado por los milicianos en julio del 36.
Una de las más grandes novelas de la historia de la literatura aragonesa es El cura de Almuniaced de José
Ramón Arana, publicada en Aquelarre, en México, en 1950, que tiene a un cura como protagonista, Mosén Jacinto. Narra la historia de un cura rural en los primeros años de la guerra civil, la presencia en el pueblo de tropas anarquistas, luego de los rebeldes y finalmente la muerte del sacerdote a manos de un soldado mercenario de las tropas marroquíes.
De 1953 es otro clásico: Réquiem por un campesinoespañol, de Sender, con Mosén Millán como protagonista, quien recuerda la historia de Paco el del Molino mientras espera en la sacristía la llegada de sus parientes para celebrar una misa por él. Paco el del Molino había sido asesinado por haber intentado reformar el sistema de arrendamiento de las tierras.
¡Arre, Moisés! de Eduardo Valdivia, que se publicóen 1972, trata de las memorias de otro cura, Mosén Alberto, cura ecónomo de Corvera de Alhama y capellán en el Regimiento de San Martiniano, escritas en el penal del castillo de Albañate, donde espera, condenado a muerte, el indulto o la ejecución de la sentencia. Ha entrado ya en el canon al publicarse en la Colección Larumbe de clásicos aragoneses, con edición de Jesús Rubio. Valdivia fue el director de la editorial Javalambre que publicó la mítica colección Fuendetodos, dirigida por Julio Antonio Gómez.
En el remolino de José Antonio Labordeta, recientemente publicada en Anagrama pero que había aparecido ya en Júcar en 1974 con el título de Cada cual que aprenda su juego, cuenta la historia de Braulio, el prestamista, asesinado por su convecinos en los primeros días de la guerra civil.
Su línea de fuego de Benjamín Jarnés fue escrita en 1938 pero no se publicó hasta 1980 por la editorial Guara en su Nueva Biblioteca de Autores Aragoneses. No encontraremos en ella, como es de esperar en una novela de Jarnés, el relato de hechos históricos, de batallas, de combatientes, sino una narración en la que predominan la nobleza, la tolerancia, la abnegación, en fin, valores del espíritu que contrarresten el torbellino de odios y violencia desencadenado.
Hospital de guerra de Santiago Lorén se publicó en 1981. Lorén estuvo de sanitario en la guerra y cuenta
muchas de sus experiencias. La novela se desarrolla íntegramente en Zaragoza. Lorén es un escritor a recuperar, uno de los más grandes narradores aragoneses de los últimos tiempos.
Concierto al atardecer de Ildefonso Manuel Gil es de 1992, con Teruel y la guerra también presentes. Antonio Rabinad, que aunque no nació en Aragón, se reclama siempre de familia altoaragonesa, publicó
La monja libertaria en la que se basó Vicente Aranda para rodar su película Libertarias.
Y no sólo novelas. Ramón Gil Novales publicó teatro sobre la guerra: La urna de cristal, que apareció en Larumbe, dentro de una trilogía aragonesa, en 1990.
Recientemente también se han publicado relatos, ensayos y reportajes: pensemos en Félix Teira y sus Ruinas al sol sobre Belchite, en Cambriles de José Giménez Corbatón, en Por escribir sus nombres de Víctor Juan y en Enterrar a los muertos de Ignacio Martínez de Pisón. También los prohombres zaragozanos escribían libros sobre la guerra. Así que como Ramón es sin ninguna duda un prohombre con mando en plaza también ha escrito un libro sobre la guerra.
En la revista Letras aparecieron algunas novelas ambientadas en la guerra escritas por aragoneses que tuvieron una notable presencia pública: Felipe Aragües, que fue el decano de los abogados zaragozanos y dirigió con Miguel Monserrat el boletín del Colegio de Abogados de Zaragoza, publicó una novela de espías: X-23, en 1940; Antonio Blasco del Cacho, que fue durante casi 20 años presidente de la Cámara de Comercio y por tanto de la Feria de Muestras,primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Zaragoza y Procurador en Cortes, publicó Cuatro fracasos. Novela de estudiantina, de amores, de guerra, en 1941; y el catedrático de Derecho Civil Francisco de Asís Sancho Rebullida, hijo del rector Miguel Sancho Izquierdo, en 1939, publicó Como las flechas en haz. Novela de la guerra y de la Falange.

Qué encontramos en Hermanos de sangre
Enfrentamientos familiares, tan habituales en todas las guerras: un hermano responsable de la muerte de otro hermano en «Huellas en Loarre», los dos abuelos del protagonista en «Dar tierra a los muertos», uno de izquierdas, siempre con la foto de su hijo asesinado, y el otro de derechas. Uno muere de sufrimiento y otro de miedo cuando muere Franco. El protagonista se pone de parte del primero.
No sólo se habla de la guerra. También de la posguerra.En «Bajo la piel» se cuentan los amores de una
maestra —desheredada por su padre carlista, seguidor de Manuel Fal Conde— con un miembro del maquis,que también había sido maestro en el Serrablo. Éste es abatido por el somatén y Alegría le guardará luto para siempre. También en «Tristán» vuelve a aparecer el tema de los maquis, pues al padre de Tristán, el pastor que se va a ir a estudiar a Zaragoza, lo mata la guardia civil porque, según algunas versiones, lo confunden con un miembro del maquis.
También se habla de la represión, en un cuento durísimo como es «La Sección (seis variaciones sobre
un mismo tema)». El policía torturador que lo deja todo después de ver matar a un preso a bayonetazos, el cura que reconoce el cadáver de su hermano al aplicarle los santos óleos, el médico alcohólico que firma los certificados de defunción, el juez que decreta las sentencias de muerte al que asesina su amante y, por fin, el Presidente de la Sección, que también morirá asesinado. Todos son los protagonistas de la represión.
Y se habla del pasado en un cuento como «Herencia» para recordarle al protagonista los crímenes cometidos en la guerra por su tío, que delató a sus antiguos amigos y llegó a darles el tiro de gracia. Y en el cuento de «El diputado», en el que también se recuerda su pasado asesino. Es decir que la guerra está siempre presente aunque hayan pasado muchos años.
Mi cuento favorito es «Somontano del 36», en el que los protagonistas, que hacen un crucero por el Volga, llegan a Goristy y allí encuentran, en la casa de un antiguo brigadista que hizo la guerra en el frente de Aragón, una botella de vino, Lalanne de 1936, de la que sólo se conocía otra en las bodegas de Barbastro. Se la regalaron a este brigadista, que hacía de camillero, después de salvar la vida de varios milicianos. Se habla de Kolstov y de Simone Weil, de Angüés, de Tierz, de Siétamo, del Hospital de Barbastro...
El libro, en un momento de ambigüedades y de revisionismo, es un libro comprometido con los perdedores: Dice Ramón en «Herencia»: «Ellos ganaron. O lo creyeron. Ellos continuaron la victoria o el engaño. Se hicieron fuertes y escribieron la historia de todos, aunque fuera únicamente su historia».
No tienen nada que ver con la guerra otros cuentos como «En la noche de San Juan», en el que la protagonista,que esa noche alcanza la mayoría de edad, se mata con el revólver del guardia de seguridad; «Silbidos de muerte», que cuenta la historia de Juanón, el pastor, que murió de un cólico miserere y que tenía alguna relación con los dueños de la casa; «Naferebamba», que es un cuento sobre los poderes mágicos de una máscara de Malí comprada a un misionero y de la relación del protagonista con un primo suyo con quien mantiene una curiosa relación de amor-odio; y los tres últimos cuentos, «El grito», «La llegada del 2001», en la que el protagonista tiene que esperar 27 años hasta ser propietario
de la casa que ocupa una vieja que no se muere nunca, y «El turista accidental», que cuenta la visita a
San Juan de Chamula y las desventuras del turista, que es golpeado y emborrachado. Lean este libro de Ramón Acín. No va a decepcionarles

miércoles, 20 de enero de 2010

CUANDO ES LARGA LA SOMBRA (Cuadernos Hispanoamericanos)

CUANDO ES LARGA LA SOMBRA
por Ricard Morant. Universidad de Valencia.
"El escritor aragonés Ramón Acín ofrece en este ensayo una “visión de la literatura española de los últimos años”. Como testigo y actor principal de ese contexto, no escatima en esfuerzos y, con una gran habilidad y un enfoque acertado, llega a la siguiente radiografía: “Estamos en la sociedad de mercado, la literatura es un producto más que depende de su consumo y lo que se propone, ante todo, es el entretenimiento porque es lo que se demanda socialmente- o es impuesto con publicidad y demás métodos actuales-. Un entretenimiento ansiado por su sencilla masticación que, además de proporcionar placer, evade y aleja de la suma de conflictos, problemas y angustias envolventes, individuales y colectivos”. Esta mercantilización, imperante en el mundo editorial, ha afectado a todos los pilares básicos del ámbito de la escritura: al autor, al crítico, al lector y al libro. Así, el autor, en general, se ha convertido en un creador-trabajador en busca de la confirmación de su trabajo, del éxito y no del compromiso con su sociedad; para lograr este objetivo se somete a la censura comercial, al lema del “tanto vendes, tanto vales” y al ritmo creativo que le imponen. El crítico, por su parte, parece que se ha divorciado del público lector, al que ya no ofrece ni análisis ni valoraciones sino informaciones encaminadas a la promoción de ciertas obras. Ha dejado de ser el faro que ilumina y aconseja sobre las últimas novedades aparecidas en el mercado. El lector, por otro lado, transformado en cliente y consumidor, se encuentra indefenso ante el cambio de actitud del crítico y ante la presión ejercida por los medios de comunicación. Al mismo tiempo, se ha homogeneizado y ha pasado a ser menos exigente. En cuanto al libro, ya no es lo que era, puesto que está instrumentalizado, estandarizado y mediatizado. Hoy en día la obra literaria se considera un objeto de consumo dependiente de los mass media en tanto que “lo que no aparece en los medios, no existe”.

Tras estas consideraciones, Acín pasa a describir los nombres y el tipo de autores (jóvenes, mujeres, etc.), las obras, los temas (carlismo, desastre del 98, semana trágica, guerra civil, posguerra, maquis, exilio, transición, etc.), los recursos literarios (especialmente los adoptados por la influencia audiovisual y telemática) y los géneros y subgéneros (novela histórica, policíaca, biografías, autobiografías, memorias, etc.) que caracterizan el último período de la narrativa española.

Para el ensayista aragonés, los jóvenes y las mujeres -en su doble faceta, como escritores y lectores-, al igual que la novela histórica, merecen un capítulo aparte. Los dos primeros sobresalen porque constituyen junto al grupo de los estudiantes el 66% de los lectores españoles. Desde el punto de vista creativo también destacan por haber renovado temática y estilísticamente la escritura. Los jóvenes escritores de la década de los 90, hijos de la televisión, incorporaron, aparte de historias urbanas, nuevas técnicas, registros lingüísticos y formas de narrar. Las mujeres escritoras, por su parte, especialmente las pertenecientes a la llamada generación del 68, empezaron a hacerse visibles en el último tercio del siglo pasado y actualmente son muy leídas.

En cuanto a la novela histórica, Acín resalta que se trata de un subgénero con un gran atractivo para el público lector, entre otras razones, porque le permite evadirse, soñar, huir del presente inmediato y porque “conociendo el pasado se puede conocer mejor el presente”.

La descripción de este panorama literario resulta realmente significativa porque la persona que la realiza es una voz autorizada. Él sabe de lo que habla y conoce a la perfección el tema que trata. Es un emisor cualificado debido a su profesión y a su vocación, a la experiencia acumulada a lo largo de los años en el terreno de las letras. Escribe con conocimiento de causa pues, además de como catedrático de literatura, sobresale como escritor, editor, crítico, agente cultural y promotor de experiencias pedagógicas, entre las que destaca, “Iniciación a la lectura”.

Este ensayo es un libro valioso por las claves que ofrece para interpretar el paisaje narrativo contemporáneo y por las numerosas consideraciones que realiza sobre distintas cuestiones apasionantes: desde las relacionadas con el sistema educativo, hasta las emparentadas con la literatura feminista, pasando por las vinculadas con la sociedad multipantallas y el impacto en las nuevas maneras de crear y de leer. Asimismo, es un trabajo valiente por su tono reivindicativo. En él queda patente el compromiso del autor con el mundo literario en el que vive, ya que se manifiesta defensor de una crítica reflexiva y de una literatura comprometida y formativa.

Otro rasgo a destacar en este volumen es la utilización que hace del lenguaje. Acín se acoge al testimonio idiomático para mostrar que la literatura está en permanente ebullición, que se va adaptando a las transformaciones sociales, políticas, económicas y tecnológicas acaecidas en su entorno. En efecto, consciente de que la evolución cultural deja huella en el idioma, enumera una serie de palabras y expresiones que plasman los nuevos hábitos impuestos en la vida literaria, que testimonian el tránsito de una literatura cimentada en el arte a otra de carácter industrial. Así, anota y comenta términos llamativos que nos resultan familiares aunque nos pasan desapercibidos. Por ejemplo, resulta interesante comprobar cómo a cualquier libro y autor se le da la etiqueta de “literario”; cómo se ha pasado del “librero tradicional” al “vendedor de libros”; cómo ha cambiado de significado el sintagma “libro valioso”, que ya no alude a la obra destacada por su esencia literaria sino por su rentabilidad económica; o cómo se ha pasado en nuestro país a definir como best seller a la obra con más de 200.000 ejemplares vendidos.

El ensayo resulta ameno, se lee fácilmente e interesa a cualquier lector, pero muy especialmente al que desea conocer de primera mano cómo nace y se lanza un libro, cómo crece y se promociona a través de los medios, cómo se reproducen las ventas, cómo un ejemplar puede alcanzar los primeros puestos de la lista de los más vendidos y cómo muere, cuál es su fecha de caducidad.

En síntesis, se trata de un libro para disfrutar y para pensar, ya que da cuenta de los aspectos fundamentales (como la mercantilización, la globalización, la superficialidad, la desestructuración social, la inmediatez, el presentismo, el hedonismo, la hiperinformación, las nuevas tecnologías y la devaluación del pensamiento) para entender la situación actual de nuestra literatura. Cuando es larga la sombra es un ensayo necesario para conocer -en toda su extensión y complejidad- un mundo tan fascinante como el de la narrativa española de los últimos años".

- Ramón Acín. Cuando es larga la sombra.Zaragoza, Editorial Mira, 2009, 146 págs.
(Comentario publicado en Cuadernos Hispanoamericanos, 715. Enero, 2010)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

MÁS LECTURAS (MISTERIO EN EL COLLADO)



Los recuerdos míticos de la infancia de Lucía, centrados
en la montaña de El Collado y alentados por
las narraciones del abuelo, están a punto de transformarse
en una incómoda realidad ajena a los
sueños de una niña. Junto con su novio, un joven
alpinista llamado Miguel, Lucía se atreve a investigar
sobre el terreno qué hay de verdad en las
muchas leyendas sobre asesinatos, personajes históricos
como Antonio Pérez, tesoros escondidos y
seres monstruosos que habitan las misteriosas cuevas
de la cumbre. Allí les esperan a los dos chicos
varios hallazgos sorprendentes: un cofre con un
mapa militar y una inscripción codificada, y
muchos huesos dispersos de algún animal desconocido.
Arranca así la maquinaria informativa de los
periódicos, siempre ávidos de novedades extrañas...
La novela presenta, como principal atractivo,
la amenidad de una intriga de tintes fantásticos;
aunque la novela no tiene mayores pretensiones
artísticas.

En:

www.educa.madrid.org/cms_tools/files/ac1e61b4.../Catalogo_Juvenil.pdf

martes, 24 de noviembre de 2009

LECTURAS DE "MISTERIO EN EL COLLADO"

Mejor respuesta - Elegida por la comunidad (en YAHOO, respuestas: LUCIAcdS; José Ali P)

Autor: Ramón Acín
Editorial: Grupo Anaya
Año de publicación: 2008
Número de páginas: 128
Género: Novela

Lucía y Miguel son una joven pareja denovios con problemas de comunicaciónen su relación. Miguel forma parte de un club de escalada y pasa todo su tiempo libre en las reuniones del grupo o en las salidas a la montaña. Lucía, por amor, también se hizo miembro del club, pero no le gusta el riesgo de la escalada, sino que prefiere disfrutar de la naturaleza sosegadamente. Lucía quiere pasar más tiempo con Miguel, pero a solas. Por eso le insiste en hacer una excusión juntos al pico de El Collado. Esta montaña domina la imaginación de Lucía desde su niñez. Su abuelo le contaba historias sobre El Collado y ella quiere conocer ese lugar que se le antoja mágico y misterioso.
El Collado es una montaña llena de historia real: fue morada de hombres prehistóricos, refugio de sublevados en tiempos de Felipe II, marco de crímenes y venganzas, escenario de batallas de la guerra civil..., pero también tiene sus leyendas, como la que cuenta que es la morada de los tempestarios, especie de divinidades que poseen poder sobre el clima.
Los dos muchachos suben por fin a la montaña y se adentran en una cueva, que forma parte de una red de grandes túneles que atraviesa toda la cordillera. En la cueva encuentran huesos de animales extraños y una caja, en cuyo interior hay un críptico mapa.
En los medios de comunicación se da a conocer el descubrimiento de los dos jóvenes, pero esto les pone en un apuro, pues la prensa sensacionalista hace carne de ellos, por el modo en el que se produjo el descubrimiento, haciendo que tengan que refugiarse en casa de un familiar. Cuando los ánimos se calman y su historia parece olvidarse, Lucía da muestras de su obsesión por El Collado. No puede dejar de pensar en sus misterios y secretos, lo que hace que enferme gravemente y sus familiares se preocupen por su salud, tanto física como mental. Esta obsesión hará que Lucía, en un descuido de Miguel, se escape y suba a la montaña, donde se encontrará con sus monstruos, los reales y los imaginarios.
Ramón Acín es doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza y catedrático de instituto de Lengua yLiteratura. Desde la década de los ochenta ejerce la crítica literaria en Artey Letras, suplemento del Heraldo deAragón. Sus textos aparecen en diversas revistas especializadas Leer, Revista deLibros… y en prensa diaria como El Día o El periódico de Aragón.

E S P A C I O A B I E R T O
MISTERIO EN EL COLLADO

Lucía es una joven en sus primeros años de universidad, que desea ser escritora y está muy enamorada de su novio, Miguel; pero los problemas de comunicación han creado una gran barrera entre ellos. Este muro se hace más grande con la obsesión de Lucía por las historias que sobre El Collado le contaba su abuelo. Miguel, novio de Lucía, es un amante del alpinismo, quiere llegar a escalar las cumbres más altas. No entiende la obsesión de Lucía por las leyendas y los mitos de El Collado, ni su deseo de subir a la montaña. Tiene una mente más racional, es un muchacho con los pies en la tierra y no cree en la magia. El Collado es una montaña llena de misterios.Está habitada desde tiempos prehistóricos y ha sido refugio de ermitaños, bandidos, escondite para crímenes y hasta ha protagonizado batallas de la Guerra Civil. Un lugar lleno de energía que atrae a las personas para que se internen en sus oscuros secretos.
Dudas sobre los sentimientos. Al principio de la novela, Lucía no sabe qué siente realmente por Miguel y medita varias veces terminar con su relación. «¿Y si resulta que lo que yo creo que es amor acaba convertido en una estúpida querencia, en la vulgaridad de una amistad?». (Pág. 11). Falta de comunicación. Lucía y Miguel no hablan de sus verdaderos sentimientosy prefieren dar rodeos en sus conversaciones, hablar de lo banal, antes que declarar sus ideas. «La voz de Lucía rasgaba como una cuchilla la quietud de la montaña. Arañaba el silencio agrandando la soledad, cada vez más enorme entre ambos».(Pág. 18).
Mentiras en las relaciones. Lucía ha mentido a Miguel solo para pasar más tiempo con él, y eso le provoca más dolor que si hubiera expuesto sus sentimientos desde el principio de la relación. «Abominaba la escalada, la pasión deMiguel. Algún día tendría que decirle la verdad, aunque doliese». (Pág. 15).
Fuente:
http://www.anayainfantilyjuvenil.com/cat…

viernes, 30 de octubre de 2009

ENSAYO SOBRE EL LECTOR CIEGO

Ensayo sobre el lector ciego
POR JESÚS CARAZO*
Ramón Acín (Piedrafita de Jaca, Huesca, 1952) nos sorprende de nuevo con un demoledor ensayo sobre el inquietante estado del mundo de las letras en nuestro país. El libro es una excelente noticia para ese lector en tinieblas que se acerca a las librerías atraído por la publicidad, los premios literarios y los suplementos de los periódicos sin darse cuenta de que está cayendo en una sutil trampa mediática.
Cuando es larga la sombra -título extrañamente poético para tan cáustico ensayo- está dividido en dos partes. En la primera, el autor hace el análisis de los males que amenazan el universo literario español y, especialmente, la novela: una sociedad desestructurada, hostigada por las modas y escasamente interesada por la llamada alta cultura; el creciente poder del mundo editorial; un lector transformado en consumidor por exigencias del mercado; la desaparición del
librero tradicional -aquel que se lo leía todo y siempre nos aconsejaba sabiamente-; la cada vez más sospechosa y degradada función de los críticos; la turbadora irrupción de los best sellers; el efecto perverso de los premios literarios...
En la segunda parte, el autor analiza la psicología de ese nuevo lector del siglo XXI y hace una interesantísima aproximación a la narrativa española de los últimos tiempos. Agrupadas por temas -guerra civil, posguerra, autobiografía, transición, novela histórica...- se citan aquí las novelas más significativas de los cinco últimos decenios. Un epílogo sobre la literatura con nombre de mujer completa el ensayo.
La ingeniosa simbiosis de ambas partes compone un libro que obligará al desprevenido lector a tomar conciencia de la manipulación a la que se ven sometidos sus gustos literarios, al tiempo que le ayudará a enmarcar sus lecturas y conocimientos en una visión global y estructurada.
Cuando es larga la sombra constituye, pues, una verdadera aguja de navegar por el oscuro y turbulento mundo de la literatura española actual.

*DIARIO DE BURGOS
29-OCT. 2009

lunes, 31 de agosto de 2009

MEMORIAS OBJETIVAS

MEMORIAS OBJETIVAS
Por Ángel López García-Molins. LEER, nº 205, sep. 2009, pág. 77.

La crisis de la literatura, dentro del marco más general de la crisis de la cultura, constituye un tópico del discurso en estos comienzos del siglo XXI. Sin embargo, es notable que la mayoría de los comentaristas no acierten con las claves o que, a lo sumo, lleguen a descubrirnos sólo unas pocas. Esto parece ser debido a la contradicción desde la que necesariamente conciben su discurso: por un lado, como en toda obra de crítica historiográfica contemporánea, deben distanciarse mental –ya que no pueden hacerlo biológicamente- del momento reseñado; pero, en la medida en que el hundimiento del paradigma les arrastra y afecta en lo personal, tampoco pueden evitar adoptar una postura militante y, por lo mismo, comprometida con la actualidad. Ramón Acín*, escritor y crítico literario él mismo, se encuentra así formando parte de un paradigma de ilustres antecesores que, como él, intentaron plasmar objetivamente el fin de un mundo sabiéndose parte del mismo, pero intuyendo también que la vida, pese a todo, sigue su curso. El Boecio de la Consolatio Philosophiae o el Joseph Roth de Radetzkymarsch serían ejemplos prototìpicos, el primero como espectador del hundimiento del mundo antiguo, el segundo como notario de la desaparición del imperio austro-húngaro. Sin embargo Acín no ha escrito ni un ensayo filosófico ni una novela: lo suyo podría caracterizarse mejor como un libro de memorias en el que la estructura cronológica de diario minuciosamente anotado aparece entreverada de reflexiones sobre el significado de lo que se va apuntando. Memorias objetivas, eso sí: Acín no habla de sí mismo, sólo de la vida cultural de la que forma parte.
Ello explica la peculiar estructura de este librito. Aunque el autor sólo lo sugiera en el prólogo, pero sin citar las fuentes, es obvio que lo integran trabajos suyos anteriores de crítica e historia literaria, algunos –la mitad del libro– sobre la muerte de su (y nuestro) mundo intelectual, el resto sobre los últimos de Filipinas de la literatura española. Ello causará, sin duda, extrañeza al lector, como también se la produce el título del libro, más propio de un volumen de poesía que de un estudio literario y decididamente poco comercial (yo le habría aconsejado titularlo “Literatura española: RIP”, o algo así). Sin embargo, hay que reconocer que Cuando es larga la sombra se ajusta como anillo al dedo a un libro de memorias, así que tal vez se trate de un efecto buscado por el autor después de todo.
Como siempre ocurre en estos casos, las reflexiones personales son eso, personales, por lo que el canon de la literatura española contemporánea configurado por Ramón Acín puede resultar criticable en tales y tales inclusiones y/o exclusiones. Esto es inevitable. A falta de una valoración de los autores citados –algo que la extensión del volumen no permite– la segunda parte se nutre de referencias imputables a la exclusiva responsabilidad del autor, el cual explica, con sagacidad, las razones del auge o del declive del género o subgénero al que pertenecen los escritores mencionados. Sin embargo, esta parte no resulta prescindible, precisamente porque la fragua en la que se ha forjado el libro es un conocimiento profundo y una lectura inteligente de dichos títulos. Sin este trabajo previo –algo así como el corpus de las tesis doctorales– las conclusiones a las que llega Acín en la primera parte no podrían ser otra cosa que un refrito de estudios ajenos, eso que se suele llamar el estado de la cuestión.
No ha sido así y por eso las conclusiones constituyen todo un diagnóstico implacable que necesita de la primera parte para expresarse. Desde mi `punto de vista es la más interesante y creo que habría merecido un libro independiente con un desarrollo más pormenorizado. Pero lo que tenemos es la obra que comento y el análisis riguroso del autor sobre el fin de nuestro mundo literario no defraudará al lector. La perspectiva que adopta, ya lo he dicho, es multidimensional, desde el nuevo papel del crítico hasta la nueva función social del escritor pasando por la conversión del editor en mercader y la del lector en bon vivant aproblemático. Es especialmente de agradecer que, si bien no deja de tener en cuenta el impacto de las nuevas tecnologías, Acín no se cebe en la explicación facilona de que la culpa del hundimiento de la literatura la tiene Internet. Una obra, en suma, que interesa por igual a los creadores y a su público para que sepan lo que tienen que hacer o –¿por qué no?– lo que deberían evitar a toda costa. El tiempo lo dirá.
* Ramón Acín, Cuando es larga la sombra, Zaragoza, Mira Editores, 2009.

viernes, 1 de mayo de 2009

LECTURA, CULTURA Y MERCADO

LECTURA, CULTURA Y MERCADO

Ramón Acín nos muestra su certera visión del mundo de la cultura y de la literatura en “Cuando es larga la sombra” (Mira, Zaragoza, 2009; 146 páginas),, y el panorama que describe resulta descorazonador: la cultura ha pasado a ser un producto más de la sociedad de mercado, el lector es mero consumidor, no existe canon artístico, el libro ha perdido su papel hegemónico frente a las nuevas tecnologías, la novela actual es un ejercicio de autoanálisis que rinde pleitesía al yo, el escritor es un obrero de la pluma, la función del crítico ha desaparecido, las editoriales venden sus artefactos a golpe de publicidad… Acín desarrolla éstas y otras cuestiones y “Cuando es larga la sombra” se convierte en un soberbio ensayo que analiza de forma ágil, amena y didáctica los problemas que aquejan a nuestra literatura. Es una crítica feroz a la cultura de mercado, un texto que defiende la Literatura.

La cultura se ha democratizado y esto, “per se” no es malo, aunque tampoco puede afirmarse que sea bueno. Hay que ofrecer productos que lleguen a una amplia diversidad de personas, por eso la cultura ha rebajado su nivel con el fin de resultar accesible para la mayoría: un público sin demasiado criterio y poco exigente que se conforma con lo que le echan. La cultura ha dejado de tener una función formativa, se mueve por intereses puramente comerciales y busca, ante todo, ser económicamente rentable. Una buena novela es una novela que se vende por millares, es la más comprada, al margen de su calidad literaria, desdeñando su contenido y, a falta de un canon literario, cualquier texto puede obtener el calificativo de literario. También el crítico se ha adaptado a los nuevos tiempos, el juez justo que ilumina al lector con su verdad se ha convertido en un simple comentarista al servicio de la propaganda, no de la literatura.

Un literato no es la persona que escribe bien, con mayor o menor grado de excelencia. El escritor actual se valora más por su fama, por su éxito y por su capacidad de generar ventas, que por su habilidad al provocar emociones o suscitar reflexiones. La cantidad de obras vendidas se equipara al valor literario. “tanto vendes, tanto vales”, es la máxima que se aplica al autor, de manera que vender, y no escribir, es el objetivo. La obra, ante todo, ha de ser rentable porque las editoriales son parte de grupos económicos que dedican sus esfuerzos a obtener beneficios, que manejan el mercado, crean cultura, influyen en ella, venden productos y realzan el valor de los mismos con su prestigio.

Y llegamos a la última pieza del engranaje, al lector. En las escuelas no se enseña a leer. Leer es algo más que interpretar signos, requiere capacidad de abstracción, juicio analítico, comprensión del texto, y en las aulas no se fomenta este tipo de lectura. Leer no es una tarea escolar más. Leer es gozar de una actividad íntima y placentera, es abrir la mente para contemplar el panorama que el libro nos muestra, es aprender, sentir, pensar… Y la mayoría de nuestros estudiantes no saben leer de esta manera. Buena parte de los lectores escoge libros que le diviertan, que le alejen de la rutina cotidiana, las editoriales lo saben, los escritores lo saben y así la “literatura” se llena de obras endebles, de palabrería vana que no ahonda en ninguna cuestión. Porque la reflexión, la maduración de una idea, requiere tiempo. Ramón Acín no vislumbra un final feliz.
María Dubón.
"Artes y Letras", nº 258 (30-IV-2009).
HERALDO DE ARAGON.