miércoles, 25 de noviembre de 2009

MÁS LECTURAS (MISTERIO EN EL COLLADO)



Los recuerdos míticos de la infancia de Lucía, centrados
en la montaña de El Collado y alentados por
las narraciones del abuelo, están a punto de transformarse
en una incómoda realidad ajena a los
sueños de una niña. Junto con su novio, un joven
alpinista llamado Miguel, Lucía se atreve a investigar
sobre el terreno qué hay de verdad en las
muchas leyendas sobre asesinatos, personajes históricos
como Antonio Pérez, tesoros escondidos y
seres monstruosos que habitan las misteriosas cuevas
de la cumbre. Allí les esperan a los dos chicos
varios hallazgos sorprendentes: un cofre con un
mapa militar y una inscripción codificada, y
muchos huesos dispersos de algún animal desconocido.
Arranca así la maquinaria informativa de los
periódicos, siempre ávidos de novedades extrañas...
La novela presenta, como principal atractivo,
la amenidad de una intriga de tintes fantásticos;
aunque la novela no tiene mayores pretensiones
artísticas.

En:

www.educa.madrid.org/cms_tools/files/ac1e61b4.../Catalogo_Juvenil.pdf

martes, 24 de noviembre de 2009

LECTURAS DE "MISTERIO EN EL COLLADO"

Mejor respuesta - Elegida por la comunidad (en YAHOO, respuestas: LUCIAcdS; José Ali P)

Autor: Ramón Acín
Editorial: Grupo Anaya
Año de publicación: 2008
Número de páginas: 128
Género: Novela

Lucía y Miguel son una joven pareja denovios con problemas de comunicaciónen su relación. Miguel forma parte de un club de escalada y pasa todo su tiempo libre en las reuniones del grupo o en las salidas a la montaña. Lucía, por amor, también se hizo miembro del club, pero no le gusta el riesgo de la escalada, sino que prefiere disfrutar de la naturaleza sosegadamente. Lucía quiere pasar más tiempo con Miguel, pero a solas. Por eso le insiste en hacer una excusión juntos al pico de El Collado. Esta montaña domina la imaginación de Lucía desde su niñez. Su abuelo le contaba historias sobre El Collado y ella quiere conocer ese lugar que se le antoja mágico y misterioso.
El Collado es una montaña llena de historia real: fue morada de hombres prehistóricos, refugio de sublevados en tiempos de Felipe II, marco de crímenes y venganzas, escenario de batallas de la guerra civil..., pero también tiene sus leyendas, como la que cuenta que es la morada de los tempestarios, especie de divinidades que poseen poder sobre el clima.
Los dos muchachos suben por fin a la montaña y se adentran en una cueva, que forma parte de una red de grandes túneles que atraviesa toda la cordillera. En la cueva encuentran huesos de animales extraños y una caja, en cuyo interior hay un críptico mapa.
En los medios de comunicación se da a conocer el descubrimiento de los dos jóvenes, pero esto les pone en un apuro, pues la prensa sensacionalista hace carne de ellos, por el modo en el que se produjo el descubrimiento, haciendo que tengan que refugiarse en casa de un familiar. Cuando los ánimos se calman y su historia parece olvidarse, Lucía da muestras de su obsesión por El Collado. No puede dejar de pensar en sus misterios y secretos, lo que hace que enferme gravemente y sus familiares se preocupen por su salud, tanto física como mental. Esta obsesión hará que Lucía, en un descuido de Miguel, se escape y suba a la montaña, donde se encontrará con sus monstruos, los reales y los imaginarios.
Ramón Acín es doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza y catedrático de instituto de Lengua yLiteratura. Desde la década de los ochenta ejerce la crítica literaria en Artey Letras, suplemento del Heraldo deAragón. Sus textos aparecen en diversas revistas especializadas Leer, Revista deLibros… y en prensa diaria como El Día o El periódico de Aragón.

E S P A C I O A B I E R T O
MISTERIO EN EL COLLADO

Lucía es una joven en sus primeros años de universidad, que desea ser escritora y está muy enamorada de su novio, Miguel; pero los problemas de comunicación han creado una gran barrera entre ellos. Este muro se hace más grande con la obsesión de Lucía por las historias que sobre El Collado le contaba su abuelo. Miguel, novio de Lucía, es un amante del alpinismo, quiere llegar a escalar las cumbres más altas. No entiende la obsesión de Lucía por las leyendas y los mitos de El Collado, ni su deseo de subir a la montaña. Tiene una mente más racional, es un muchacho con los pies en la tierra y no cree en la magia. El Collado es una montaña llena de misterios.Está habitada desde tiempos prehistóricos y ha sido refugio de ermitaños, bandidos, escondite para crímenes y hasta ha protagonizado batallas de la Guerra Civil. Un lugar lleno de energía que atrae a las personas para que se internen en sus oscuros secretos.
Dudas sobre los sentimientos. Al principio de la novela, Lucía no sabe qué siente realmente por Miguel y medita varias veces terminar con su relación. «¿Y si resulta que lo que yo creo que es amor acaba convertido en una estúpida querencia, en la vulgaridad de una amistad?». (Pág. 11). Falta de comunicación. Lucía y Miguel no hablan de sus verdaderos sentimientosy prefieren dar rodeos en sus conversaciones, hablar de lo banal, antes que declarar sus ideas. «La voz de Lucía rasgaba como una cuchilla la quietud de la montaña. Arañaba el silencio agrandando la soledad, cada vez más enorme entre ambos».(Pág. 18).
Mentiras en las relaciones. Lucía ha mentido a Miguel solo para pasar más tiempo con él, y eso le provoca más dolor que si hubiera expuesto sus sentimientos desde el principio de la relación. «Abominaba la escalada, la pasión deMiguel. Algún día tendría que decirle la verdad, aunque doliese». (Pág. 15).
Fuente:
http://www.anayainfantilyjuvenil.com/cat…

viernes, 30 de octubre de 2009

ENSAYO SOBRE EL LECTOR CIEGO

Ensayo sobre el lector ciego
POR JESÚS CARAZO*
Ramón Acín (Piedrafita de Jaca, Huesca, 1952) nos sorprende de nuevo con un demoledor ensayo sobre el inquietante estado del mundo de las letras en nuestro país. El libro es una excelente noticia para ese lector en tinieblas que se acerca a las librerías atraído por la publicidad, los premios literarios y los suplementos de los periódicos sin darse cuenta de que está cayendo en una sutil trampa mediática.
Cuando es larga la sombra -título extrañamente poético para tan cáustico ensayo- está dividido en dos partes. En la primera, el autor hace el análisis de los males que amenazan el universo literario español y, especialmente, la novela: una sociedad desestructurada, hostigada por las modas y escasamente interesada por la llamada alta cultura; el creciente poder del mundo editorial; un lector transformado en consumidor por exigencias del mercado; la desaparición del
librero tradicional -aquel que se lo leía todo y siempre nos aconsejaba sabiamente-; la cada vez más sospechosa y degradada función de los críticos; la turbadora irrupción de los best sellers; el efecto perverso de los premios literarios...
En la segunda parte, el autor analiza la psicología de ese nuevo lector del siglo XXI y hace una interesantísima aproximación a la narrativa española de los últimos tiempos. Agrupadas por temas -guerra civil, posguerra, autobiografía, transición, novela histórica...- se citan aquí las novelas más significativas de los cinco últimos decenios. Un epílogo sobre la literatura con nombre de mujer completa el ensayo.
La ingeniosa simbiosis de ambas partes compone un libro que obligará al desprevenido lector a tomar conciencia de la manipulación a la que se ven sometidos sus gustos literarios, al tiempo que le ayudará a enmarcar sus lecturas y conocimientos en una visión global y estructurada.
Cuando es larga la sombra constituye, pues, una verdadera aguja de navegar por el oscuro y turbulento mundo de la literatura española actual.

*DIARIO DE BURGOS
29-OCT. 2009

lunes, 31 de agosto de 2009

MEMORIAS OBJETIVAS

MEMORIAS OBJETIVAS
Por Ángel López García-Molins. LEER, nº 205, sep. 2009, pág. 77.

La crisis de la literatura, dentro del marco más general de la crisis de la cultura, constituye un tópico del discurso en estos comienzos del siglo XXI. Sin embargo, es notable que la mayoría de los comentaristas no acierten con las claves o que, a lo sumo, lleguen a descubrirnos sólo unas pocas. Esto parece ser debido a la contradicción desde la que necesariamente conciben su discurso: por un lado, como en toda obra de crítica historiográfica contemporánea, deben distanciarse mental –ya que no pueden hacerlo biológicamente- del momento reseñado; pero, en la medida en que el hundimiento del paradigma les arrastra y afecta en lo personal, tampoco pueden evitar adoptar una postura militante y, por lo mismo, comprometida con la actualidad. Ramón Acín*, escritor y crítico literario él mismo, se encuentra así formando parte de un paradigma de ilustres antecesores que, como él, intentaron plasmar objetivamente el fin de un mundo sabiéndose parte del mismo, pero intuyendo también que la vida, pese a todo, sigue su curso. El Boecio de la Consolatio Philosophiae o el Joseph Roth de Radetzkymarsch serían ejemplos prototìpicos, el primero como espectador del hundimiento del mundo antiguo, el segundo como notario de la desaparición del imperio austro-húngaro. Sin embargo Acín no ha escrito ni un ensayo filosófico ni una novela: lo suyo podría caracterizarse mejor como un libro de memorias en el que la estructura cronológica de diario minuciosamente anotado aparece entreverada de reflexiones sobre el significado de lo que se va apuntando. Memorias objetivas, eso sí: Acín no habla de sí mismo, sólo de la vida cultural de la que forma parte.
Ello explica la peculiar estructura de este librito. Aunque el autor sólo lo sugiera en el prólogo, pero sin citar las fuentes, es obvio que lo integran trabajos suyos anteriores de crítica e historia literaria, algunos –la mitad del libro– sobre la muerte de su (y nuestro) mundo intelectual, el resto sobre los últimos de Filipinas de la literatura española. Ello causará, sin duda, extrañeza al lector, como también se la produce el título del libro, más propio de un volumen de poesía que de un estudio literario y decididamente poco comercial (yo le habría aconsejado titularlo “Literatura española: RIP”, o algo así). Sin embargo, hay que reconocer que Cuando es larga la sombra se ajusta como anillo al dedo a un libro de memorias, así que tal vez se trate de un efecto buscado por el autor después de todo.
Como siempre ocurre en estos casos, las reflexiones personales son eso, personales, por lo que el canon de la literatura española contemporánea configurado por Ramón Acín puede resultar criticable en tales y tales inclusiones y/o exclusiones. Esto es inevitable. A falta de una valoración de los autores citados –algo que la extensión del volumen no permite– la segunda parte se nutre de referencias imputables a la exclusiva responsabilidad del autor, el cual explica, con sagacidad, las razones del auge o del declive del género o subgénero al que pertenecen los escritores mencionados. Sin embargo, esta parte no resulta prescindible, precisamente porque la fragua en la que se ha forjado el libro es un conocimiento profundo y una lectura inteligente de dichos títulos. Sin este trabajo previo –algo así como el corpus de las tesis doctorales– las conclusiones a las que llega Acín en la primera parte no podrían ser otra cosa que un refrito de estudios ajenos, eso que se suele llamar el estado de la cuestión.
No ha sido así y por eso las conclusiones constituyen todo un diagnóstico implacable que necesita de la primera parte para expresarse. Desde mi `punto de vista es la más interesante y creo que habría merecido un libro independiente con un desarrollo más pormenorizado. Pero lo que tenemos es la obra que comento y el análisis riguroso del autor sobre el fin de nuestro mundo literario no defraudará al lector. La perspectiva que adopta, ya lo he dicho, es multidimensional, desde el nuevo papel del crítico hasta la nueva función social del escritor pasando por la conversión del editor en mercader y la del lector en bon vivant aproblemático. Es especialmente de agradecer que, si bien no deja de tener en cuenta el impacto de las nuevas tecnologías, Acín no se cebe en la explicación facilona de que la culpa del hundimiento de la literatura la tiene Internet. Una obra, en suma, que interesa por igual a los creadores y a su público para que sepan lo que tienen que hacer o –¿por qué no?– lo que deberían evitar a toda costa. El tiempo lo dirá.
* Ramón Acín, Cuando es larga la sombra, Zaragoza, Mira Editores, 2009.

viernes, 1 de mayo de 2009

LECTURA, CULTURA Y MERCADO

LECTURA, CULTURA Y MERCADO

Ramón Acín nos muestra su certera visión del mundo de la cultura y de la literatura en “Cuando es larga la sombra” (Mira, Zaragoza, 2009; 146 páginas),, y el panorama que describe resulta descorazonador: la cultura ha pasado a ser un producto más de la sociedad de mercado, el lector es mero consumidor, no existe canon artístico, el libro ha perdido su papel hegemónico frente a las nuevas tecnologías, la novela actual es un ejercicio de autoanálisis que rinde pleitesía al yo, el escritor es un obrero de la pluma, la función del crítico ha desaparecido, las editoriales venden sus artefactos a golpe de publicidad… Acín desarrolla éstas y otras cuestiones y “Cuando es larga la sombra” se convierte en un soberbio ensayo que analiza de forma ágil, amena y didáctica los problemas que aquejan a nuestra literatura. Es una crítica feroz a la cultura de mercado, un texto que defiende la Literatura.

La cultura se ha democratizado y esto, “per se” no es malo, aunque tampoco puede afirmarse que sea bueno. Hay que ofrecer productos que lleguen a una amplia diversidad de personas, por eso la cultura ha rebajado su nivel con el fin de resultar accesible para la mayoría: un público sin demasiado criterio y poco exigente que se conforma con lo que le echan. La cultura ha dejado de tener una función formativa, se mueve por intereses puramente comerciales y busca, ante todo, ser económicamente rentable. Una buena novela es una novela que se vende por millares, es la más comprada, al margen de su calidad literaria, desdeñando su contenido y, a falta de un canon literario, cualquier texto puede obtener el calificativo de literario. También el crítico se ha adaptado a los nuevos tiempos, el juez justo que ilumina al lector con su verdad se ha convertido en un simple comentarista al servicio de la propaganda, no de la literatura.

Un literato no es la persona que escribe bien, con mayor o menor grado de excelencia. El escritor actual se valora más por su fama, por su éxito y por su capacidad de generar ventas, que por su habilidad al provocar emociones o suscitar reflexiones. La cantidad de obras vendidas se equipara al valor literario. “tanto vendes, tanto vales”, es la máxima que se aplica al autor, de manera que vender, y no escribir, es el objetivo. La obra, ante todo, ha de ser rentable porque las editoriales son parte de grupos económicos que dedican sus esfuerzos a obtener beneficios, que manejan el mercado, crean cultura, influyen en ella, venden productos y realzan el valor de los mismos con su prestigio.

Y llegamos a la última pieza del engranaje, al lector. En las escuelas no se enseña a leer. Leer es algo más que interpretar signos, requiere capacidad de abstracción, juicio analítico, comprensión del texto, y en las aulas no se fomenta este tipo de lectura. Leer no es una tarea escolar más. Leer es gozar de una actividad íntima y placentera, es abrir la mente para contemplar el panorama que el libro nos muestra, es aprender, sentir, pensar… Y la mayoría de nuestros estudiantes no saben leer de esta manera. Buena parte de los lectores escoge libros que le diviertan, que le alejen de la rutina cotidiana, las editoriales lo saben, los escritores lo saben y así la “literatura” se llena de obras endebles, de palabrería vana que no ahonda en ninguna cuestión. Porque la reflexión, la maduración de una idea, requiere tiempo. Ramón Acín no vislumbra un final feliz.
María Dubón.
"Artes y Letras", nº 258 (30-IV-2009).
HERALDO DE ARAGON.

martes, 28 de abril de 2009

A propósito de "Cuando es larga la sombra"

“… Me ha encantado la valentía con la que se afronta el tema de los cambios producidos en el mundo editorial debido entre otras cosas a la aparición de las nuevas tecnologías y a las transformaciones sociales a las que estamos asistiendo. Los cambios en la forma (de la sección de cultura a la de ocio o de editoriales a grupos empresariales, por ejemplo) y en el contenido de las palabras (el concepto de editor, de autor, de agente literario, de crítico literario, de lector)son un claro reflejo de lo que está ocurriendo. Del arte al mercado, del papel de faro del crítico a su tarea de publicista, de la novela social a la psicológica, del periódico impreso al digital, la importancia de la inmediatez, de lo nuevo, de lo joven...Se trata de un trabajo con una estructura coherente que te lleva de lo más general a lo particular, a la novela (formatos, temas, etc.), escrito por una voz autorizada (escritor, crítico, lector, "agente literario (acerca a creadores a las aulas)" y buen conocedor del mundo editorial. Me ha parecido un trabajo fascinante en el que se hace una buena radiografía sobre el mundo de la cultura. Se lee de un tirón e interesa a cualquier persona”.

Ricardo Morant , profesor Facultat de Filología. Universidad de Valencia

viernes, 3 de abril de 2009

CUANDO ES LARGA LA SOMBRA

Arte o producto

Ramón Acín reflexiona sobre los nuevos lenguajes literarios en ´Cuando es larga la sombra´.

 

Ese narrador de ficciones existenciales y crítico literario que es Ramón Acín nos ha sorprendido esta vez con un ensayo sobre el momento actual de la escritura. Del lenguaje, de su percepción en el universo multimedia, de la creación novelística y del futuro mercado de los libros. Temas, todos ellos, como pueden ver, de candente y polémica actualidad. El ensayo se titula Cuando es larga la sombra, y ha sido editado por la Biblioteca de Estudios de Mira Editores.

En el capítulo dedicado a Recepción literaria y mercado, el autor nos proporciona una clave que destila lucidez: "La tradicional tarea del medio escrito para transmitir conocimientos ha sido tocada en el centro mismo de su corazón. No sólo porque ya no es el único vehículo transmisor, sino porque las pautas de lectura se están viendo obligadas a acomodarse a la nueva situación".

El marco de esos nuevos soportes o escenarios culturales es borroso. Acín deduce que los programas educativos interactivos se parecen cada vez más, y cada vez más sospechamente, a los vulgares videojuegos; que las noticias se emiten como espectáculos audiovisuales, y que los juegos, a su vez, son presentados para su consumo, al público, en forma de culebrones.

¿Hay, en el mercado, una confusión azarosa o concurre, en su río revuelto, una oscura deliberación? En cualquier caso, las leyes de los nuevos mercados parecen haberse impuesto con tanta fuerza en una sociedad que, en opinión de Acín, comienza a desestructurarse, puesto que los jóvenes y futuros lectores parecen en mucha mayor medida fascinados por el dinero fácil y el poder que otorga que por la cultura y la formación literaria. De la misma manera que, sin la menor piedad, estamos asistiendo con impotencia a la intromisión de ese mercado salvaje en el universo infantil, hasta el santuario anímico de lectores que lo serán en las próximas décadas.

Actualmente, según la visión que se nos proporciona en Cuando es larga la sombra, "el lector está descolocado, disperso y atacado por una inestabilidad incesante e inagotable". Ese lector, indefenso ante la avalancha de material escrito, informático, visual y auditivo que se le viene encima desde toda clase de soportes, construye, en opinión de Acín, una especie de supertexto, un artefacto, saco o cajón de sastre donde todo cabe pero nada aprovecha ni se ensambla con el resto de elementos que van configurando el nuevo saber.

No sólo el lector, también el crítico atraviesa una fase de desconcierto. Su influencia ha disminuido frente a la omnipresencia del mercado, que decide, en su lugar, qué libros se venden. ¿Es irrelevante por eso?

En el capítulo de la crítica habría que hablar, también, de su calidad, de su creciente intrusismo y de los numerosos cementerios de escritores fracasados que, heridos por su decepción, destilan en sus reseñas un rencor vitalicio y generalmente estéril contra aquellos otros que, en la cara de la moneda, ven cómo la suerte editorial y el mercado les sonríen.

También los autores, salvo los que tienen talento y aquellos cuya sombra es larga sufren de olvido. Muchos de los citados por Acín apenas venden --¿son peores por eso?--, mientras emergen otros, procedentes de los géneros y de los nuevos mercados.

¿Es la literatura un producto o un arte? Busquen la respuesta en este interesante ensayo.

Escritor y periodista

EL PERIODICO DE ARAGON.

3-Abril-2009